Slow fashion

Este término nació el 2017 de la mano de Kate Fletcher, profesora de diseño y moda en Londres. Se trata de lo opuesto a la moda de tiendas de consumo masivo, donde todo se ha hecho rápido, en cantidades industriales y a menudo bajo condiciones laborales dudosas en países lejos del nuestro.
Esta moda se refiere a una fabricación artesanal, piezas confeccionadas por pequeñas empresas y en cantidades no muy grandes. Se trata de un comercio justo, de comprar calidad y localmente.
Encuentro que todos somos responsables cuando queremos camisetas a cuatro euros y cuando no valoramos el trabajo artesanal. A mi en la tienda me pasa que la gente no valora el trabajo hecho, que encuentran que una pieza hecha a mano por mi es cara (no tengo ninguna que supere los 40 euros), pero a veces (y cada vez más) aparece alguien que sí valora el trabajo hecho y que está encantada de que haya tiendas así.

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Las redes sociales

Siempre he sido un poco germánica a la hora de trabajar, así que cuando decidí que incluiría las redes sociales para publicitar mi negocio, hice una formación y después me lancé de cabeza, excel en mano. La verdad es que tener las redes sociales actualizadas es complicado, pero no imposible. En un inicio, escogí las que más me podían ayudar y me decidí por Facebook, Pinterest y la madre de los huevos, Instagram.
No hace falta decir que no acabo de estar segura de si lo estoy haciendo bien o no, pero la verdad es que me divierto mucho. Lo que cuesta es crear contenido, pero hay que tener un calendario de publicaciones y el hecho de tener la obligación de crear contenido te hace estar en un estado de creación constante, que a mi me gusta ser original y procuro no repetirme. Es una tarea más, pero que engancha un montón, que las redes son un ladrón de tiempo (y de los grandes), pero la verdad es que funcionan y ayudan a los pequeños negocios como el mío.

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La máquina de coser

Recuerdo la primera tarde que monté la máquina de coser (la tenia hacía un par de semanas) en el comedor de casa y me pasé toda la tarde intentando coser sin demasiado éxito. Encima acabé realmente cansada. Esa puñetera máquina ganaba la batalla! Cómo podía ser?
La verdad es que el resumen de la tarde fue una contractura en la espalda, un dolor de cabeza terrible y ninguna costura bien hecha, pero convencida que tenía que aprender a coser sí o sí. Al principio todo era un trabajo: hacer canilla, enhebrar la aguja, que el hilo tuviera la tensión adecuada(toda una complicación al inicio) y las velocidades que cogía cosiendo, a menudo sin control. Después de un tiempo conseguí que la máquina empezara a hacer lo que yo quería y no al revés. Y fue cuando me lo empecé a pasar realmente bien.

 

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El dia de la mujer (tendera)

Durante toda mi vida laboral, en cada entrevista de trabajo me han preguntado si quería tener hijos y cual era mi situación personal. Después, pensando en abrir un negocio, en diversos cursos de formación me han preguntado si el negocio lo montaría yo sola (no hace falta decir que a mis compañeros hombres no recibían la misma pregunta). Para alquilar el local, querían el aval de mi marido (no sabían que no tenía marido) y así una infinidad de situaciones con las que me ido encontrando. Por eso hoy quiero dedicar unas palabras a las mujeres que, como yo, levantan cada día la persiana de su negocio y lo tiran adelante. Que no siempre es fácil, que hay días que la persiana parece mucho más pesada, pero que vamos por el buen camino. La meta está lejos, pero tirando de tópico, cada viaje empieza con un primer paso.

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Estilo definido

Recuerdo que cuando hablaba de poner en marcha una tienda muchas veces me decían que ya había muchas tiendas de ropa en la zona. Entonces entendí la importancia de decidir qué estilo debía tener. Y, curiosamente, una de las cosas que más me gusta de tener un negocio es la parte creativa, es decir, gestionar el producto que tengo. Si bien yo hago una parte de la confección, también es importante el tema de las compras, ya que con la elección de varias colecciones hay que tener una tienda coherente, con personalidad y también comercial, que no tenemos que olvidar que lo que queremos al final es vender. Aposté desde un principio por marcas de tipo vintage, de acuerdo con la estética de la tienda y, porqué no decirlo, porque es el estilo que más me gusta.
Es una manera de diferenciarse del resto, ya que no hay que perder de vista que soy una tienda de barrio, así que hace falta diferenciarse del resto y tener personalidad propia, que no siempre es fácil.

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