Las rebajas

Antes de tener la tienda, tengo que decir que me encantaban las rebajas, era uno de los momentos del año que esperaba con ilusión. Era de las que iba una semanita antes a mirar qué había y después el primer día de rebajas iba corriendo no se diera el caso que me quitaran las piezas que había fichado unos días antes. Pero desde que soy tendera, me ha cambiado el punto de vista de una manera, si bien no radical, sí significativa. Ahora cuando la gente me pregunta por las rebajas tengo que vigilar de no arrugar la nariz, pienso que mi margen es más pequeño y que mis beneficios se encogen. Y, claro, los gastos no son los mismos…No es lo mismo ser Amancio que tener una tienda de barrio. Y mucha gente nos trata igual, que a mi ya me gusta que me comparen con una gran cadena, pero, claro, no tenemos nada que ver. Pero también tengo que decir que los meses que hay rebajas hay más movimiento en la tienda, que vender me encanta y que la gente se va encantada con sus compras. Así que bienvenidas sean!

Comercio en la calle

Uno de los momentos que más me gustan del año en la tienda es el comercio en la calle, quizá porque hacer ferias engancha y lo echo de menos , porque el tema de los mercados en Barcelona está fatal, caro y difícil. Pero eso es otro tema, ya hablaré de ello otro día.
Me gusta mucho tener la carpa montada delante de la tienda, estás haciendo un mercado, pero con las ventajas logísticas de la tienda (tienes lavabo, internet, etc). Te ve mucha gente, porque estás en medio de la calle, sin tráfico, y hablas con clientas y no clientas, que quizá ven por primera vez tu trabajo y la ropa que tienes. Siempre empieza muy tranquilo, pero a media mañana hay como una hora punta que parece que todo el mundo se ponga de acuerdo para venir a la vez. Este último mercado se sumó en el momento álgido que una clienta quería un mono para una graduación de aquella misma tarde y se tenían que acortar los bajos del pantalón. Total, que ya me ves recortando, cosiendo y planchando a la vez que atendía un par de clientas sin perder la sonrisa (o eso quiero creer!). Mientras, mi amiga Gema, que siempre me ayuda incondicionalmente los días del Comercio en la calle, atendía la parada que también estaba a tope. Son momentos de esos que parece que pierdes un poco el norte, pero que después recuerdas como el gran momento del día.

Puertas abiertas

Con la llegada del buen tiempo tengo la puerta de la tienda abierta, cuando llega el calor ya cierro y me quedo dentro hasta la llegada del otoño. Esto de tener las puertas abiertas hace que oiga comentarios que hace la gente que mira el escaparate. Supongo que no todo el mundo es consciente , para bien o para mal, que se oye todo lo que dicen y, la verdad, es que muchas veces es divertido. Se oye de todo, señoras que dicen “mira, como los vestidos que teníamos nosotras de jóvenes” a señores que dicen “Qué bonito, qué vestido más bonito” y me suben la moral hasta arriba del todo, a niñas pequeñísimas que comentan los colores de la bisutería que ven. También hay comentarios negativos, pero estos hoy me los salto. Es un canal de información de donde me llegan las opiniones y gustos de la gente, tengo mi propio estudio de mercado, actualizado y sin filtros, a cada minuto. Y esto no hay dinero que lo pague!

 

La bisutería

Una de las cosas que me encanta tener en la tienda (a parte de la ropa, of course!) es la bisutería. Cuando hacía mercados conocí un montón de gente que hacía bisutería original y cuando monté la tienda no dudé en llamarlos. Tener piezas de artesanía que no están vistas encuentro que es un valor añadido. Considero que hay mucha gente que trata de hacer cosas diferentes, salirse un poco de los estándares y que vale la pena ofrecer a la clientela cosas un poquito especiales.
Como que mi idea desde el principio ha sido tener cosas que normalmente no se encuentran en Horta, con la bisutería he seguido el mismo camino. Y tengo que decir que con éxito, porque la gente ya va conociendo las distintas marcas y muchas veces ya vienen a buscarlas directamente.