Jornadas de no venta

Hay días que entra mucha gente en la tienda y no se vende nada. O días que entra poca gente y tampoco se vende. Son las jornadas de no venta, donde tú tienes que trabajar igual, pero que no hay resultados. O como mínimo, resultados de los que no se ven reflejados en la caja, de los que no lucen cuando tienes un negocio. Son días que cuando cierras te vas un poco depre a casa, parece que el proyecto no acabe de funcionar y que lo que haces no guste. Es curioso este sentimiento, ya que haces lo mismo que otros días en que parece que todo va bien y, en cambio, a ti te parece distinto. Es verdad que aunque no se venda, hay mucha gente que entra a mirar y compra más adelante, o sea que son días que también son útiles, aunque no lo parezcan. O sea que, aunque me cueste decirlo, las jornadas de no venta tienen su función.

Una buena clientela

Hace unos días hablando con una compañera tendera me hizo una reflexión que me llegó al alma. Estábamos hablando de la dificultad con la que nos encontramos en muchas tiendas de barrio, ya que nosotros ofrecemos productos de calidad y como que estamos acostumbrados a las grandes cadenas que revientan precios (y calidad, no lo olvidemos) muchas veces la gente encuentra que los precios del pequeño comercio son altos. Siempre digo que yo no considero que tenga precios altos, no tengo ningún vestido que llegue a los 70 euros, pero aún así hay gente a la que le cuesta. Tener marcas que confeccionan en nuestro país o que cuando lo hacen fuera lo hacen bajo los estándares de comercio justo no hace que tenga piezas caras, hace que tenga piezas buenas. Las grandes cadenas nos han hecho creer que es posible vender vestidos de temporada a precios bajos, por debajo de los 30 euros, pero si es posible es precisamente porque su producción muchas veces se lleva a cabo en condiciones cercanas a la esclavitud. Y volviendo a la reflexión que me hacía mi compañera, si tienes cosas cutre tu clientela también lo será y nosotros tenemos cosa buenas porque tenemos una clientela buena.

Los encantes y sus telas

Ir a los encantes me gusta muchísimo, iba a decir que me encanta, pero ya queda como si me estuviera repitiendo. Recuerdo que de pequeña no quería ir nunca, y cada vez que mi madre me llevaba me ponía de mal humor y todo. Quien me hubiera dicho que ahora sería uno de los sitios donde voy a buscar muchas de las telas que utilizo en mis creaciones. Antes no podías ir con una idea fija de lo que querías, porque cada vez había cosas diferentes pero, en referencia a las telas, ahora ha cambiado mucho. Las paradas que tienen tejidos tienen un género definido y depende de lo que necesites ya vas a una u otra. Lo que no cambia es el ambiente, aunque con la nueva ubicación corría el peligro de cambiar y que se perdiera aquel aire que lo caracteriza. Hay una parada que tienen tejidos de tapicería y cortinas donde siempre encuentro lonetas muy especiales. También si buscas punto liso o estampado lo encontrarás en muchas de sus paradas. O sea que es realmente difícil que salgas de allí con las manos vacías!!

Mi tienda de telas favorita en Barcelona (y tiene sucursales)

Mi tienda de telas favorita de Barcelona es Ribes Y Casals, una tienda donde ya desde pequeña me llevaba mi madre. Era un día especial cada vez que íbamos, ya que normalmente comprábamos las telas en una tienda de tejidos (Tejidos Marisa) que había cerca de casa y que cuando se jubilaron los propietarios (Marisa y su hermano, un pelín peculires) pasó a mejor vida. Pero volvamos a Ribes y Casals, una tienda donde solamente al cruzar la puerta ya te transporta a otro estado anímico. Es una tienda muy grande, llena de telas perfectamente ordenadas en secciones: tapicería, plana, hogar, novia…y la atención personal, que encuentro que es lo que le da el toque rematadamente especial. Cuando llegas te pones al lado de una columna de color verde donde la gente suele hacer cola y allí te viene a buscar la persona que te atenderá durante tus compras. No son solamente vendedores también asesoran porque si de alguna cosa entienden es precisamente de tejidos. Te acompañan por toda la tienda buscando lo que necesitan y te atienden de manera personalizada y finalmente te llevan a la caja, donde dejan tu compra a punto para que una vez la hayas pagado, ya te puedas ir a casa a coser!