La psicología del color

Hay ciertos aspectos del lenguaje de la moda que se pueden leer en todo el mundo: el primero y más importante de estos signos y el que causa más y mayor impacto es el color. La psicología ha descubierto que una simple ojeada a diferentes colores nos altera la presión sanguínea, los latidos del corazón y el ritmo de la respiración, igual que un sonido discordante o un acorde musical armonioso. Cuando alguien se acerca a nosotros lo primero que vemos es el color de su ropa y, cuanto más se acerca, más espacio ocupa este color en nuestro campo visual y mayor efecto causa en nuestro sistema nervioso.
En este post hablaremos principalmente de los colores primarios, que son los siguientes: blanco, negro y gris; rojo, amarillo y azul; y también veremos su significado.
El blanco: pureza e inocencia.
Los vestidos completamente blancos sugieren delicadeza. La mujer que desea parecer especialmente inocente y delicada puede ser que se ponga una indumentaria toda blanca. Aquí podemos hablar de las novias, por ejemplo.
El negro: tristeza y sofisticación. Si queremos crear un efecto de autoridad y dominio se recomienda la combinación de falda negra y blusa blanca, que en un look ejecutivo habréis visto mil veces.
El gris: modestia y misterio.
El rojo: energía, calor y pasión. A mi personalmente es uno de los colores que más me gustan, levanta cualquier outfit. Y me encanta en los complementos, aunque en bisutería me cuesta encontrar piezas en este color.
El amarillo: juventud, esperanza y alegría.
El azul: el color más común en la ropa, quien lo lleva declara que es equilibrado, trabajador y digno de confianza. ¿Os habéis fijado en el color de las camisas de los presentadores de las noticias televisivas? Pues ya lo tenemos. También hay que destacar que es un color que favorece un montón.

Conociendo el significado de cada color es fácil adaptarlo a nuestras necesidades o a las ocasiones que se nos presenten.

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La invitada perfecta

Ahora llega la época de las celebraciones y seguro que tienes alguna boda, comunión o quizás una graduación. Y quizás quieres huir de los vestidos clásicos con los que normalmente se acude a este tipo de evento. Te propongo cinco opciones diferentes que a mi personalmente me gustan y que, a parte de resolver ese día, después los podrás reutilizar:

-Dos piezas: si eliges una parte de arriba tipo top que sea especial, con una tela diferente y que lleve algún elemento tipo lazada, solamente te hará falta una falda básica tipo lápiz para tenerlo terminado. Si te calzas unos zapatos de tacón y un clutch ya lo tendrás del todo. Y lo mejor de todo es que las dos piezas las podrás aprovechar también por separado.
-Un vestido largo: aquí tendremos que decidir si será una pieza que querramos reutilizar mucho, si es así tendrá que ser monocolor, pero si queremos causar sensación, mejor buscar un estampado buen vistoso, con todos los colores de la primavera. Aquí el zapato alto resulta imprescindible.
-Un mono: hay de todo tipo, si elegimos uno que sea liso nos hará parecer más altas, aunque tendremos que jugar fuerte con los complementos.Un kimono estampado resultará perfecto. Si elegimos el mono estampado, tenemos que ser minimalistas con los complementos, para no ir demasiado recargadas.
-Un vestido corto: mi opción favorita, si nos queremos ver más arregladas nos pondremos unos zapatos tipo salón o tacones abiertos, tipo sandalia de fiesta. Si querenos ir más informales nos pondremos unas cuñas y una bolsa de mano tipo rafia.
-Un dos piezas tipo chaqueta pantalón: no hace falta que sea demasiado formal, ahora hay unos tipo pijama que con unos buenos zapatos de tacón ya no necesitaremos nada más e iremos cómodas y estilosas.

Fondo de armario de verano (mi propuesta personal):

Ahora que llega el buen tiempo, querría proponer un fondo de armario básico para el verano, lo he hecho pensando en un modelo que se puede adaptar a los diversos tipos de mujer, ya que no es el mismo fondo de armario para una ejecutiva que para una estudiante. Yo lo he resumido en diez imprescindibles que son fáciles de reunir:
-Una chaqueta blazer, un clásico que no pasa de moda. Si la tenemos en color negro la podemos utilizar también durante el entretiempo y es fácilmente combinable con pantalones, faldas y vestidos.
-Un pantalón blanco: es una pieza que no acaba nunca de marcharse, siempre hace verano llevar un pantalón de color blanco. Realmente se sufre un poco porque se ensucian fácilmente, pero como que solamente los llevamos durante tres meses no nos supondrá un gran esfuerzo.
-Camiseta navy: si la combinamos con los pantalones blancos ya tenemos un look de verano que nos salvará en múltiples ocasiones. Hace falta recordar que las rayas finas estilizan y las gruesas hacen exactamente lo contrario.
-Vestido de día: podemos tener dos como mínimo, el little black dress y un vestido estampado en tonos alegres.
-Vestido de noche: un vestido que puede ser largo, cuando viene un poco de fresquito siempre es de agradecer.
-Camisetas de algodón básicas: en diferentes colores para poder combinar de mil maneras.
Pantalón estampado: mejor si es de tipo palazzo o de pernera ancha, que hace mucho más calor si llevamos ropa ajustada!
-Pantalón corto: hay muchos tipos , pero a mi el que más me gusta es el short de denim. Y el mejor, que no hace falta comprarlo, cuando te canses de unos tejanos que ya no quieras llevar, los recortas y ya lo tendrás!!
-Falda: estampada y corta, que estamos en verano y hace mucho calor!!
-Kimono: es una pieza que arregla cualquier look básico, si llevas unos shorts tejanos y una camiseta de algodón lisa, añadiendo un kimono estampado elevarás el look hasta el infinito.

Esta es mi propuesta, a partir de aquí se puede construir un fondo de armario de temporada personalizado a tu gusto.

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Londres siempre es una buena idea

Cada vez que hago un viaje siempre acabo comprando telas, o visitando mercerías o las dos cosas a la vez. Mención a parte tiene los mercados. Los que me seguís ya sabéis que siempre me ha tirado la calle y que, aunque ahora tengo tienda, echo de menos mis tiempos de feriante. Durante el puente de Mayo estuve unos días en Londres, ciudad que me encanta desde que puse los pies por primera vez cuando tenía 12 años (quizás porque fue el primer viaje sin mis padres, tres semanas de clases de inglés en Hastings) y vuelvo siempre que puedo.
No hace falta decir que a las ya obligadas visitas a los mercados de Candem (me encanta la artesanía que tienen en las paradas, aunque la parte de las tiendas ya no es tan especial, está lleno de tiendas mainstreem que comparten espacio con autenticidad) y de Portobello (Notting Hill siempre será una de mis debilidades, fue la primera vez que comí street food allá por los 80 cuando aquí todavía no habíamos visto ni una food truck) también dimos vueltas y encontramos tiendas muy interesantes.
Una de éstas fue la tienda Blade Rubber, cerca del British Museum, cuando buscábamos un sitio donde entrar para salvarnos de la lluvia londinense que nos estaba atacando en ese momento. Es una tienda donde los amantes de las manualidades se creerán que han llegado al cielo. En principio es una tienda de sellos de goma, pero tienen muchos artículos complementarios como tintas, ceras, plantillas y cintas adhesivas de colores. Pero una de las cosas que más me llamó la atención fue que también vendían patrones de confección. Son de la firma Merchant & Mills, una firma creada el 2010 por una diseñadora de moda y un fotógrafo donde te facilitan todo lo que necesitas para confeccionar por tu cuenta: telas, fornituras y patrones. Estos últimos los venden de uno en uno, así puedes elegir entre diferentes opciones: un vestido, unos pantalones, una falda o también una bolsa. Los venden separados, puedes comprar solamente el que quieres utilizar para coser. Me parece una muy buena idea, no lo había visto en este formato. Son diseños atemporales y de dificultad baja, así que si quieres empezar a coser con patrones, ya tienes una buena manera de iniciarte!

El turbante

Hay artículos que son claramente estacionales, que se venden durante una parte del año y que, pasada la temporada, se dejan de vender hasta el año que viene. Los turbantes son un artículo que me gusta mucho hacer. Guardo un gran recuerdo porque, cuando empecé a hacer mercados, fue una de las cosas que me hizo tener más éxito y que, durante un verano, me pagaron todas las ferias de la temporada. Fue hace cuatro años, cuando tenía una feria cerca de la playa, que la gente salía toda despeinada del agua y veían mi parada de turbantes y la verdad es que vendía muchos, me pasaba los días venga coserlos. En la tienda siempre tengo unos cuantos durante la temporada de verano.
El otro día vino una clienta con uno de los turbantes puestos y me dijo que necesitaba un par más. Justo me quedaban poquitos del año pasado, pero se quedó uno y me encargó otro para el día siguiente. Y cuando vino a buscarlo me comentó que le encantaban, que le iban muy bien para trabajar y llevar el pelo recogido. Y que los descubrió el año pasado en la parada del comercio en la calle, que se enamoró de ellos cuando vió que los había de todos los colores. Y ahora volvía a buscarlos, que los encontraba muy prácticos. Y esta semana he hecho unos cuantos más, también bandanas y coleteros para adornar el pelo con los colores de verano.