Las máquinas de coser en Vietnam

En posts anteriores ya os he contado que me gusta ver el uso que se da a las máquinas de coser y los negocios que comportan cuando voy de viaje. Ya hablé de cuando estuve en India y en Indonesia y esta vez le ha tocado a Vietnam.
Una de las cosas que más me sorprendió fue el uso de las máquinas de coser por parte del Vietcong durante la guerra de Vietnam. Las usaban para coser, eso sí, pero me sorprendió que estaban en medio de la selva.
Los túneles de Cu chi ahora son una atracción turística (sí, entré y fue fantástico, aunque agobiaba un poco estar dentro, y eso que ni nos atacaban ni nada), pero durante los años de guerra era un trozo de selva donde el Viercong se hacía fuerte y el ejército norteamericano hacía lo que buenamente podía. Y allí en medio de la selva, en los campamentos, tenían una máquina de coser para arreglar los uniformes que llevaban los combatientes. Y estaban dentro de un agujero, donde habían habilitado una especie de taller de costura. No hace falta decir que me senté delante de la máquina y no me puedo ni imaginar la sensación de estar en una guerra cosiendo uniformes por más que me esfuerce. En la zona de túneles, también nos enseñaron las armas, las trampas que ideaban, también veías los tanques yanquis que robaban, pero me quedé con la máquina de coser en medio de aquella barbarie.
Después me encontré máquinas de coser en un entorno más pacífico, vi en un barrio popular de Saigon un sastre que cosía a medida en su pequeña tienda donde tenía dos máquinas y te hacía lo que necesitaras a medida. También vi el negocio que tenían montado en Hoi an (ver post anterior), un negocio muy del siglo XXI. Y hasta en Sapa, en la Home Stay donde dormíamos pillé a la señora de la casa arreglando unos pantalones al lado de la máquina de coser. O sea que, a lo largo del tiempo, a 9.500 km de distancia, las máquinas de coser jugaban su papel, un papel no muy diferente al que jugaban aquí.

Un vestido a medida en Hoi An

Este año he ido de vacaciones a Vietnam y en Hoi an vi una manera de hacer que ya me habían explicado desde aquí y que me hizo mucha gracia ver con mis propios ojos. Hay un montón de tiendas de tejidos donde, en un día, te hacen el vestido que quieras. Son tiendas grandes, llenas de maniquís con vestidos para elegir, aunque también tienen catálogos para que busques el vestido que más te guste si no lo ves expuesto. Y después la tienda está llena de telas de la pared al techo.

Se trata de lo siguiente: tú eliges un modelo del catálogo o bien del maniquí, después te acompañan para elegir las telas, ya que cada modelo tiene unas telas que le van mejor que otras. Una vez eliges el modelo y la tela, se ponen a trabajar y al día siguiente vas a probar. y después del fitting, en unas horas, ya puedes pasar a recoger tu modelo a medida. Te hacen un vestido en menos de 24 horas a un precio más que razonable (de hecho, al precio de un vestido del Zara). Y había diferentes tipos de vestidos: para cada día, pero también había la sección de fiesta, donde el precio, aunque era diferente, lo encontré muy razonable, por unos 100 euros tienes un vestido de fiesta que sería la envidia del resto de invitadas.
El modelo de negocio va viento en popa, la tienda estaba a reventar de gente, todo turistas y mayormente europeos, en una calle que estaba llena de tiendas que se dedicaban a lo mismo.
La verdad es que haría falta ver como trabajan las modistas de este tipo de negocio, pero a priori la idea es buena.Lástima que aquí con la historia del low cost se hayan perdido la mayoría de casas donde se hacen este tipo de confección a medida. Ya no se hace nada prácticamente a medida y lo que queda es negocio residual. Por no hablar de precios, ya que aquí resulta insostenible hacer un vestido a medida por 100 euros. Ya me habían hablado de este tipo de confección. Y tengo que decir que la idea me gustó bastante, aunque tengo reservas, porque seguro que les pagan poco y ya sabemos como acostumbran a trabajar la confección en estos países, pero no por ello tiene que dejar de gustarme.

 

Tendencias de otoño

Seguro que, a estas alturas, habéis leído un montón de artículos donde se exponen las tendencias para el otoño que nos están llegando. Pues bien, ya tenéis uno más. En este post, expondré cuatro pinceladas sobre las tendencias que querrás llevar en breve. Seguramente ya has visto en las tiendas del centro un montón de blusas o partes de arriba con las mangas abullonadas, con especial presencia de la organza. Hasta camisetas de punto, donde le han puesto unas mangas con volumen. Esto ha convertido las blusas y tops en la estrella del look, con un punto marcadamente romántico.
Los hombros marcados, con presencia de hombreras, es una de las tendencias que no acaba de irse. Especialmente en chaquetas, ya que los trajes, pero no en su formato tradicional, vienen con fuerza. Las chaquetas mantienen su punto clásico, pero los pantalones son diferentes, con líneas más alejadas del clásico pantalón para un traje. El pantalón baggy es la sorpresa del otoño, parece que el pantalón que causó furor en los 90 ha vuelto, y nos encanta porque son la mar de cómodos.
En cuanto a volúmenes, vuelve la tendencia oversize, marcando cintura, eso sí. De la pasarela, tenemos tres tendencias que no sé si acabarán de cuajar en la calle: lazos, cadenas y plumas. Ya sabemos que, año tras año, la pasarela propone y las calles disponen, así que habrá que esperar a ver si la idea acaba de gustar. En las pasarelas, hemos visto todos los tamaños y colores, ahora toca esperar. Hemos visto lazos grandes en vestidos, que se pueden traducir en lazadas en la parte frontal de un top. También hemos visto cadenas haciendo de cinturón o en estampado de vestidos, y una falda de plumas, de cara a los eventos de otoño, siempre nos hará quedar bien.
El satén como tejido brillante también es tendencia, aunque a la hora de planchar ya no nos hará tanta gracia. Y uno de los estampados que más me gusta, el floral,también lo encontraremos con fuerza. El color de fondo será más oscuro y las flores serán rosas, y yo encantada, claro. No hay nada más bonito que un vestido de flores. Y encontraremos el estampado con distintos formatos: vestidos, monos y faldas nos recordarán que estamos en otoño.

Imagen de www.freepik.com