Reflexiones en el día de la mujer emprendedora

Ayer fue el día de la mujer emprendedora y vi por redes que somos muchas las que un día dijimos que basta, que ahora mandábamos nosotras y que trabajaríamos por nuestra cuenta, hace mucha ilusión y hace que te sientas un poco menos sola. Tener un negocio donde solamente estás tú, ya sea una tienda, una consultoría o un nuevo artículo que quieres introducir en el mercado, es un trabajo muy solitario. Y a veces perdemos un poco el norte porque, como digo muchas veces, no vemos más allá de nuestra cueva. Estamos muy focalizadas en nuestro negocio y eso no siempre va a nuestro favor.
De mi entorno de siempre no hay nadie con negocio propio y a veces es difícil hablar de ello, porque a menudo te dicen lo que creen que quieres oír y no, a veces (no siempre) queremos saber una opinión sincera. Y muchas veces no te acaban de entender, tampoco.
Últimamente he conectado con bastantes emprendedores y ahora me siento mucho mejor, mucho más acompañada y mucho más intensa. Es importante tejer una red de contactos donde poder hablar, consultar y hasta quejarte sabiendo que tus interlocutoras están pasando por lo mismo que tú, o bien van más avanzadas y te pueden ir orientando. Claro que emprender tiene cosas muy buenas que no pienso cambiar por nada, especialmente cuando recuerdo como era trabajar en una empresa grande. Que conste que he dicho empresa grande y no gran empresa, porque todo emprendedor tiene una gran empresa, aunque muchas veces sea el único trabajador.
Y sí, estoy encantada y a veces pienso que tendría que haber empezado mucho antes, pero entre una cosa y otra, nunca encuentras el momento para empezar hasta que, como mínimo en mi caso, el momento perfecto se te pone delante y no puedes decir que no. Y entonces es cuando tu nueva vida empieza, una vida diferente, con altos y bajos, pero los momentos altos siempre compensan. Es un péndulo, siempre hay días muy buenos y días fatales, no nos engañemos, pero cuando se equilibran te sientes que no podías estar mejor.

Un armario cápsula con las tendencias de invierno 2019-2020

Un armario cápsula con las tendencias de invierno 2019-2020
El tema del armario cápsula consiste en tener unas pocas piezas que funcionen por separado y que nos dejen combinarlas entre sí, teniendo como resultado unos cuantos looks que nos serviran para toda la temporada. La idea de un armario cápsula es que sean piezas básicas, pero esta vez le quiero dar una vuelta, usando artículos de temporada, pero que nos serviran en las temporadas siguientes:
1. Una camisa romántica: ya sabéis que a mi los volantes, las puntas y los lazos me tienen encantada. Yo la recomiendo en un color blanco, así jugamos con un básico, también.
2. Unas botas altas: de color negro y debajo de la rodilla. Si son lisas y rectas, sobreviviran a muchas temporadas.
3.Una falda midi: es un largo que no pasa de moda, porque nunca está plenamente de moda. Si la combinamos con una camisa romántica y las botas altas que acabamos de ver ya lo acabamos de tener.
4.Una capa: hace un par de años que confeccioné mis primeras capas y tengo que decir que tienen mucho éxito. Sobre una chaqueta nos dan un aire mucho más formal,y lo que más importa, abrigan una barbaridad.
5.Un jersey de punto: en un color marrón o bien de la gama de los grises, nos llevará a la tendencia preppy tan propia de los años 90.
6. Unos pantalones tipo seventies, con un poco de pata de elefante, en un color liso, y si es negro nos durará un montón de temporadas y podremos construir muchos looks.
7.Unos pendientes brillantes: y para que nos resulten útiles en mil y una combinaciones, mejor en dorado o plata, que combinan con todo.
8.Una blazer gris: primero de todo porque des de los 80 y su estética yuppie, simbolizan la elegancia y después, de color gris porque los conjuntos de dos piezas en gris, negro y marrón siempre están de moda.
9.Un little black dress: otro de los clásicos que tienen que estar en cualquier armario. Mejor que sea de tirantes y de largo midi, ni largo ni corto, así aprovecharemos cualquier momento del año.
10.Un bolso atemporal: vale la pena invertir en un buen bolsoque nos servirá durante muchas temporadas. Y no hablo de marcas, sino de calidad. Que esté hecho con buenos materiales, que nos de buen resultado y que no sea de tendencia. Un bolso con líneas clásicas aguanta muchas más temporadas sin verse antiguo que uno de tendencia.

Imagen de www.pexels.com

10 piezas que tienes que tener sí o sí para hacerte la vida más fácil

Me gustan mucho los artículos que a veces me encuentro en las revistas femeninas donde te hacen una lista con las piezas de temporada, y que si estás en la edición digital de la revista, hay el link para comprar la pieza. No dejan de ser artículos patrocinados por la marca que toca, pero la idea es buena y yo haré mi propia versión. Y no habrá links, no sufráis. En un principio había pensado añadir fotos de cada elemento del post, pero me quedaría un post un poco largo. Y no me quiero alargar demasiado, así que empiezo:
1.Sobrecamisa de cuadros: que se pueda llevar como camisa, o bien abierta y como chaqueta, las piezas con diversas opciones hacen que se alarguen con el tiempo y no nos cansemos de llevarlas.
2.Tejanos: y aquí seré un poco más concreta, tienen que ser azules, por supuesto y un poco más anchos, nada de mom jeans ni de campana.
3.Tejanos negros ajustados: así compensamos la silueta respecto a los tejanos anteriores, unos más anchos y los otros más estrechos.
4.Abrigos de pelo: este año lo he visto con un solo color, nada de animal print ni estampados demasiado llamativos, mejor tonos color tierra o hasta blanco roto.
5.Mono: no me canso de repetir que es un clásico que no pasa de moda y que en una sola pieza vas la mar de cómoda durante todo el día.
6.Camisa estampada: aquí vale todo, elementos geométricos, flores, cualquier estampado para llevar debajo un cardigan liso que nos hará ir super estilosas.
7.Pantalón slouchy: ara los vemos por todas partes y son un acierto, han sido los pantalones estrella del verano, pero esta temporada continúan con fuerza.
8.Abrigo de color camel: año tras año, es un clásico que perdura. Invertir en un buen abrigo es una buena opción que nos durará un montón de temporadas.
9. Vestido de flores: un clásico que va variando en cada temporada, ahora flores grandes, ahora pequeñas, ahora largo,ahora más corto. Esta temporada, largo y con las mangas abullonadas.
10.Jersey liso de pelo: un jersey que parezca peludito y que sea gustoso,con un color liso, pero con personalidad. Por ejemplo, esta temporada Pepa Loves lo ha sacado en color violeta. Y hasta aquí la inversión de cara a la temporada de otoño, piensa que acaba de empezar y aún tienes tiempo para hacerte un buen fondo de armario de temporada.

Imagen de www.pepaloves.com

El vestuario en las series (y ya paro)

Una de las series de época donde el vestuario está más cuidado es en Peaky Blinders, una serie ambientada en el Birmingham de los años 20. Esta serie ha recuperado el look masculino de entre guerras: el tejido que manda es el tweed, especialmente en gris y marrón, y el uniforme de los protagonistas se compone de tres piezas: chaqueta, pantalón y chaleco. Las gorras también son indispensables y los cuellos, que entonces eran desmontables, igual que los puños, también. Como que era una época que no se lavaba tanto y que son las piezas que más se ensucian, se podían desmontar y eran intercambiables. Así, se alargaba el tiempo de poder llevar la misma camisa y se veía siempre impecable. Hay que destacar que Stephanie Colliens es la estilista de la serie y ha conseguido volver a poner de moda la estética de la época.
Una serie que al principio me costó bastante, pero que después me acabó enganchando ha sido «Glow», ambientada en la California de los años 80. Si bien en un principio parece la película «Flashdance», después descubrimos que el cast está lleno de mujeres de todas las tallas y colores: tenemos desde la típica rubia que protagoniza series de televisión a la actriz fracasada de color, pasando por la pakistaní delgada como un alambre. Y todas vestidas por Bettie Morgan, la diseñadora de vestuario de la serie que ha explicado que ha hecho una incursión por las tiendas vintage de Los Ángeles, donde ha conseguido piezas únicas que componen el 50% del vestuario y que el otro 50% son piezas diseñadas para la producción. Solamente hace falta echar un vistazo a los bodies que llevan las protagonistas (se dedican profesionalmente a la lucha libre) así como al maquillaje y a la peluquería para trasladarnos a los años 80 rápidamente. La cantidad de sombra azul así como los litros de laca que llevan en el pelo son una de las características de la década.
Uno de mis «guilty pleasures» ha sido Élite , y ha sido una gran sorpresa porque es una serie de instituto, y a mi ya me pilla lejos, el tema, pero como mezcla thriller con unas tramas que tela marinera, ya se me ha ganado. Y es una producción muy cara, donde se ven los euros invertidos. Pero hablemos de vestuario. En el instituto se tiene que llevar uniforme, pero aún así, la estilista de la serie, Cristina Rodríguez, consigue diferenciar cada personaje por la manera como lleva el uniforme: la más pija lleva una diadema como si fuera una corona y va llena de perlas, la musulmana es la única que va con pantalones y el más rebelde se afloja la corbata y lleva la camisa por fuera. Todo són detalles que nos ayudan a conocer a los personajes. Y cuando las tramas salen del instituto vemos que cada personaje viste diferente: la más rica hace que se note de donde viene porque lleva vestidos Gucci, la nueva rica va cargada de oro, la muslumana lleva sudaderas de Compañía Fantástica, una firma muy asequible, y la marquesa va vestida precisamente de esto, de marquesa. La verdad es que el trabajo del vestuario de esta serie es impecable y ayuda y mucho a como vemos los personajes y las tramas que protagonizan.

Imagen de www.pexels.com

Más vestuario, más series

Como el otro día hice un post sobre el vestuario de las series, hoy seguiré por aquí, ya que es un tema que me encanta. Y me quedé con las ganas de hablar de las series de las que casi estoy más pendiente del vestuario que del argumento. Una de ellas es Downtown Abbey, si la habéis visto ya sabéis de lo que hablo. Es una serie de la BBC ambientada a principios de siglo XX donde el vestuario tiene mucha importancia. La serie está centrada en una familia, los Crawley, que ven como su suerte está a punto de cambiar. Se trata de una família aristocrática, de esas que se arreglan a las horas de comer y cenar, aunque no tengan que salir de casa. Su estilista, Anna Robbins, usa muchas piezas vintage, pero también hay muchas de confeccionadas para la serie (y posterior película).
Una de las series que también está ambientada a principios del siglo XX, pero un poco más adelante es la serie española «Las chicas del cable», que se ambienta en los años 20. Su estilista, Helena Sanchís, ha usado diseños suyos o reproducciones originales de la época adaptados al personaje y al físico de la actriz. Una de las características de la serie es que las protagonistas trabajan en la Compañía Telefónica donde visten de uniforme, que se inspiró en las fotos de la época, que hay que recordar que fue una época muy importante en la moda, donde desaparecieron los corsés y la silueta femenina se liberó. Y también hay que ver que cada protagonista viste en función de su carácter, pero siempre de las tendencias de la época.
Mad men es una de esas series donde el vestuario es excepcional, como mínimo para mi. Su diseñadora de vestuario, Janie Bryant, ha ganado un Emmy al mejor vestuario para su creación. No solamente los trajes que llevan ellos, que suelen ser sota, caballo y rey, porque no salen de los dos piezas en marrón o gris. Pero es con las protagonistas femeninas donde ha desplegado todo su talento, donde cambian en función de su personalidad: Betty Draper en sus inicios viste como Grace Kelly, siendo una modelo reconvertida en ama de casa. Por el contrario, encontramos a Joan Harris, que siempre marca silueta. Lo curioso es que la actriz que la interpreta, Cristina Hendricks, siempre se queja que le cuesta encontrar vestido para los premios, ya que tiene una talla que sale de los estándares, pero para la época donde está ambientada la serie es un prototipo de mujer que hace girar las cabezas por la calle. También la otra protagonista de la serie, Peggy Olson, muestra su cambio a través del vestuario. Su personaje empieza como una secretaria que viene de un entorno estrictamente católico y viste como tal. Pero cuando las cosas cambian, y llega a ser publicista, su estilo cambia con ella y viste como una adicta al trabajo, emulando a sus compañeros al llevar una camisa blanca a menudo.

El vestuario en las series del momento

No hace falta decir que cuando miro una serie siempre me fijo en el vestuario, no lo puedo evitar y, desde que hay tantas plataformas, no doy abasto en fijarme. No hace falta decir que la serie que hizo que nos fijáramos en la ropa que llevaban sus protas fue, sin duda, «Sexo en Nueva York». No solamente hizo (más) famosas a sus protagonistas , sino que su estilista, Patricia Field, también se situó en el mapa. La propia Patricia dice que durante la primera temporada sufrió un poco para conseguir vestir a sus protagonistas, pero que después, una vez estrenada, no dio abasto a poner toda la ropa que le cedían las marcas. Cuando terminó la serie hicieron un mercado en Nueva York donde pusieron a la venta todo el vestuario de la serie y tuvieron que dar números de la gente que se acercó.
«Gossip Girl» también fue una serie donde desde el principio marcó que el vestuario era tanto o más importante que la trama. Cada personaje tenía muy claro sus características y como tenía que vestirse. Y todos los estilos estaban representados. Y eso que era una serie de instituto, pero de instituto pijo de Nueva York, donde los protagonistas vivían en el Upper East Side, la zona más cara de Manhattan. Su estilista, Eric Daman, discípulo de Patricia Field, tampoco terminaba de dar abasto a vestir a los personajes, de la ropa que recibía constantemente, y es que era un escaparate impagable para marcas clásicas como Chanel (sí, iban al instituto con bolsos Chanel, y qué?)
Otra serie donde los protagonistas van muy bien vestidos es «Suits», puesto que son abogados y especialmente los personajes masculinos llevan unos trajes que tiran de espaldas. El protagonista masculino siempre va vestido de Hugo Boss y le sienta rematadamente bien. Las protagonistas femeninas van, dentro de la formalidad del despacho, con volúmenes y mangas abullonadas y no han repetido modelo ni una sola vez en nueve temporadas, que se dice pronto. No hace falta decir que cada personaje viste diferente, por ejemplo la jefa del bufete es la de los volúmenes, la secretaria va siempre con vestido y la pasante va con faldas tubo y cardigans o camisa blanca.
Una de las series donde sí repiten vestuario es en «The Walking Dead», claro que después de un holocausto zombie los personajes no estan para ir buscando outfits favorecedores, El protagonista lleva la misma gama de colores que recuerdan los uniformes militares y los muertos vivientes van simpre en tonos marrones, como si se hubieran arrastrado por el barro. Y el resto de protagonistas, con vaqueros desgastados y camisas de cuadros, como si no pensaran en cambiarse demasiado a menudo.

Hay muchas series y mucho vestuario por repasar, haré un par de posts más al respecto, que es un tema que me encanta, ya que mezcla dos de mis pasatiempos favoritos: tele y moda.

Imagen de www.pexels.com

Reciclando

Abro la página de Vogue en su edición digital y leo que el scrunchie es el accesorio para el pelo de temporada. Literal. Y no puedo estar más de acuerdo. Los scrunchies o coleteros ya hace un tiempo que vuelven a aparecer por todas partes y, aunque el titular es un poco atrevido, ya que se trata de un complemento realmente pequeño, yo los hago en la tienda y los voy vendiendo. La verdad es que los hago prácticamente en cadena y los voy vendiendo. La verdad es que los hago prácticamente en cadena, porque solamente necesitas un trozo de tela y un poco de goma para hacerlos. La gracia se encuentra en los estampados, cuanto más llamativos, mejor . La verdad es que se trata de una manera de aprovechar trozos de tela de piezas más grandes que te quedan en el almacén y así van saliendo. Mi padre me decía que tenía el síndrome de Diógenes, no lo decía en broma, pero la verdad es que no me gusta tirar nada.
Y ahora que estoy iniciando una mini colección de bisutería textil, la verdad es que me va de perlas haber conservado unos trozos de tela que ahora estoy usando para hacer collares. Hasta unas tiras de tela de Indonesia que me habían sobrado ahora las estoy aprovechando para hacer collares. Ahora que se lleva el tema del reciclaje y la sostenibilidad, puedo decir que estoy a la moda, porque hasta estoy aprovechando botones que tenía mi madre y que ya veremos el resultado. La idea era hacer una colección de bisutería textil con elementos reciclados y la verdad es que de momento el gasto es igual a 0.O sea que de momento voy bastante bien. Más adelante tendré que comprar alguna pieza como cierres o alguna bola que ya tengo pensada. Ahora estoy abierta a todo, a nuevas ideas y estoy con los ojos bien abiertos. Espero que la nueva colección vea la luz antes de Navidad y también espero que os guste un montón.

 

Tendencias de invierno 2019-2020

Si bien hace unas semanas escribí un post sobre las tendencias de otoño, ahora vuelvo con estas tendencias de otoño un poco más ampliadas. Ya hablamos de las mangas abullonadas, las espaldas marcadas y el retorno de las hombreras, los tejidos brillantes, la tendencia oversize y las plumas y lazos. Si bien con el tema lazos tendría que hacer un apunte: vuelven como complemento capilar, y cuanto más grandes son, mejor. Mira, igual preparo unos cuantos y me forro, que nunca se sabe. Con los turbantes y las bandanas he tenido éxitos inesperados, las cosas como son. Pero volviendo a las tendencias, como color que se puede encontrar en todas las tiendas low cost encontramos el fucsia, que viene de los colores flúor de verano, pero parece que se quedará un rato más entre nosotros.
Otro estampado que se ve cada cierto tiempo es el de la pata de gallo, un clásico que cada cierto tiempo vuelve. Y lo veremos en abrigos, pero también en vestidos y blusas o pantalones. También tenemos los cuadros, que ya hace un par de temporadas que se niegan a marchar. Para mí mi personalmente ya se pueden quedar, especialmente en piezas de abrigo. El príncipe de Gales lo encontraremos en chaquetas y pantalones.
Los tejidos que vienen con fuerza son la organza y el tul, que también hace temporadas que nos acompañan .Parece que vuelve el cuero, o mejor dicho, el efecto cuero, que vivimos un momento animalista y se puede ir a la moda y ser sostenible. También vienen como tendencia los plisados en faldas tipo midi y también en color metalizados. Yo tengo unas faldas que tienen las dos tendencias: son plisadas y metalizadas. Ya os contaré más adelante qué tal funcionan. Como que llega el invierno, veremos texturas acolchadas en piezas de abrigo y también botas cowboy para los pies, que ya las hemos visto durante el verano combinadas con vestidos con volumen, otra tendencia que se queda una temporada más.

Imagen de www.pexels.com

Las máquinas de coser en Vietnam

En posts anteriores ya os he contado que me gusta ver el uso que se da a las máquinas de coser y los negocios que comportan cuando voy de viaje. Ya hablé de cuando estuve en India y en Indonesia y esta vez le ha tocado a Vietnam.
Una de las cosas que más me sorprendió fue el uso de las máquinas de coser por parte del Vietcong durante la guerra de Vietnam. Las usaban para coser, eso sí, pero me sorprendió que estaban en medio de la selva.
Los túneles de Cu chi ahora son una atracción turística (sí, entré y fue fantástico, aunque agobiaba un poco estar dentro, y eso que ni nos atacaban ni nada), pero durante los años de guerra era un trozo de selva donde el Viercong se hacía fuerte y el ejército norteamericano hacía lo que buenamente podía. Y allí en medio de la selva, en los campamentos, tenían una máquina de coser para arreglar los uniformes que llevaban los combatientes. Y estaban dentro de un agujero, donde habían habilitado una especie de taller de costura. No hace falta decir que me senté delante de la máquina y no me puedo ni imaginar la sensación de estar en una guerra cosiendo uniformes por más que me esfuerce. En la zona de túneles, también nos enseñaron las armas, las trampas que ideaban, también veías los tanques yanquis que robaban, pero me quedé con la máquina de coser en medio de aquella barbarie.
Después me encontré máquinas de coser en un entorno más pacífico, vi en un barrio popular de Saigon un sastre que cosía a medida en su pequeña tienda donde tenía dos máquinas y te hacía lo que necesitaras a medida. También vi el negocio que tenían montado en Hoi an (ver post anterior), un negocio muy del siglo XXI. Y hasta en Sapa, en la Home Stay donde dormíamos pillé a la señora de la casa arreglando unos pantalones al lado de la máquina de coser. O sea que, a lo largo del tiempo, a 9.500 km de distancia, las máquinas de coser jugaban su papel, un papel no muy diferente al que jugaban aquí.

Un vestido a medida en Hoi An

Este año he ido de vacaciones a Vietnam y en Hoi an vi una manera de hacer que ya me habían explicado desde aquí y que me hizo mucha gracia ver con mis propios ojos. Hay un montón de tiendas de tejidos donde, en un día, te hacen el vestido que quieras. Son tiendas grandes, llenas de maniquís con vestidos para elegir, aunque también tienen catálogos para que busques el vestido que más te guste si no lo ves expuesto. Y después la tienda está llena de telas de la pared al techo.

Se trata de lo siguiente: tú eliges un modelo del catálogo o bien del maniquí, después te acompañan para elegir las telas, ya que cada modelo tiene unas telas que le van mejor que otras. Una vez eliges el modelo y la tela, se ponen a trabajar y al día siguiente vas a probar. y después del fitting, en unas horas, ya puedes pasar a recoger tu modelo a medida. Te hacen un vestido en menos de 24 horas a un precio más que razonable (de hecho, al precio de un vestido del Zara). Y había diferentes tipos de vestidos: para cada día, pero también había la sección de fiesta, donde el precio, aunque era diferente, lo encontré muy razonable, por unos 100 euros tienes un vestido de fiesta que sería la envidia del resto de invitadas.
El modelo de negocio va viento en popa, la tienda estaba a reventar de gente, todo turistas y mayormente europeos, en una calle que estaba llena de tiendas que se dedicaban a lo mismo.
La verdad es que haría falta ver como trabajan las modistas de este tipo de negocio, pero a priori la idea es buena.Lástima que aquí con la historia del low cost se hayan perdido la mayoría de casas donde se hacen este tipo de confección a medida. Ya no se hace nada prácticamente a medida y lo que queda es negocio residual. Por no hablar de precios, ya que aquí resulta insostenible hacer un vestido a medida por 100 euros. Ya me habían hablado de este tipo de confección. Y tengo que decir que la idea me gustó bastante, aunque tengo reservas, porque seguro que les pagan poco y ya sabemos como acostumbran a trabajar la confección en estos países, pero no por ello tiene que dejar de gustarme.