Cambios de tiempo

Aunque nos encontramos en pleno invierno, hace más o menos unos diez días tuvimos una semana que hizo hasta calor .Además coincidió en pleno inicio de rebajas y no sabéis la de gente que entró en la tienda a preguntar si ya tenía la ropa de primavera. No hace falta decir que una vez pasado el calor ya no me lo preguntaron más, y suerte, porque todavía no la tenía.
Es muy curioso como nos afecta el tiempo, ya que este verano pasado hizo un calor horroroso y no paré de vender vestidos de algodón. Más adelante, durante el mes de octubre, hacía mucha calor y, aunque ya tenía la ropa de otoño en la tienda, se tardó un montón en empezar a vender.
Con esto quiero decir que el tiempo nos condiciona y mucho, al comercio. También es verdad que los días que llueve son días muy flojos en cuanto a la venta, como si el hecho de ir incómodos con el paraguas nos quitase las ganas de pasear e ir de compras. De hecho, en días de lluvia no hay gente ni en el súper. Aunque conozco a gente que aprovecha estos días para ir de compras porque saben que no encontraran gente y podrán ir más tranquilos.
Siempre he pensado que esto está directamente relacionado con nuestro carácter mediterráneo, siempre pendientes del día que hace y a partir de ahí montamos nuestras actividades del día. Porque en Siberia, por poner un ejemplo, entiendo que las tiendas tienen movimiento aunque estén enterradas en la nieve la mayor parte del año. O no?

Foto de desEYEns via Freepik

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