Comercio en la calle

Uno de los momentos que más me gustan del año en la tienda es el comercio en la calle, quizá porque hacer ferias engancha y lo echo de menos , porque el tema de los mercados en Barcelona está fatal, caro y difícil. Pero eso es otro tema, ya hablaré de ello otro día.
Me gusta mucho tener la carpa montada delante de la tienda, estás haciendo un mercado, pero con las ventajas logísticas de la tienda (tienes lavabo, internet, etc). Te ve mucha gente, porque estás en medio de la calle, sin tráfico, y hablas con clientas y no clientas, que quizá ven por primera vez tu trabajo y la ropa que tienes. Siempre empieza muy tranquilo, pero a media mañana hay como una hora punta que parece que todo el mundo se ponga de acuerdo para venir a la vez. Este último mercado se sumó en el momento álgido que una clienta quería un mono para una graduación de aquella misma tarde y se tenían que acortar los bajos del pantalón. Total, que ya me ves recortando, cosiendo y planchando a la vez que atendía un par de clientas sin perder la sonrisa (o eso quiero creer!). Mientras, mi amiga Gema, que siempre me ayuda incondicionalmente los días del Comercio en la calle, atendía la parada que también estaba a tope. Son momentos de esos que parece que pierdes un poco el norte, pero que después recuerdas como el gran momento del día.

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