El arreglo más difícil del mundo

Normalmente cuando vendo una pieza me hago cargo del arreglo, es decir que no lo llevo a que me lo arreglen, sino que lo arreglo yo misma y no cobro el trabajo. Encuentro que así la experiencia de compra es más enriquecedora.
Normalmente son arreglos sencillos como acortar unos pantalones, hacer una pinza o alargar algún vestido que queda corto.
Pues el mes pasado vendí un vestido vintage con la falda con mucho volumen y la clienta quería que le quitara un poco de tejido para que le quedara menos voluminosa.
El arreglo parecía fácil, medí la tela por los dos lados y le quité un buen trozo. Total, que viene la clienta y vemos que a la altura de la cadera a uno de los dos lados la tela le hacía un blto estraño. Yo había medido los dos lados y había quitado la misma cantidad de tela a los dos laterales. Le pongo un par de agujas y veo que le puedo quitar el bulto. La clienta vuelve al cabo de un par de días y, a pesar del arreglo, el bulto seguía allí, ligeramente más pequeño, pero se veía perfectamente.
Muerta de vergüenza vuelvo a tomar medidas y le digo a la clienta que vuelva en unos días. Hice otro ajuste, venga medir la tela, y lo colgué en el almacén. Lo dejé preparadoesperando a probarlo con la clienta y después hacer la costura definitiva con la máquina. La clienta no pudo venir en unos días y yo cada vez estaba más preocupada con el vestido. Lo sacaba del almacén, lo ponía en un maniquí y ya no sabía si veía bultos o me los imaginaba.
Una noche hasta soñé con el vestido. La clienta vino y yo estaba de los nervios, pensando que como no le fuera bien ya no sabría qué cara ponerle, si la pobre había venido tres veces y siempre con una sonrisa! Total, que se lo probó y le quedaba perfecto. Cosí la costura y se lo llevó, que al día siguiente se iba de viaje y lo quería estrenar. La foto del post es la foto que me mandó desde La Habana, donde podéis ver el vestido y el arreglo más difícil del mundo, no por la dificultad, sino por el tiempo y energías que le dediqué.

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