El Comercio en la calle

El sábado pasado fue el Comercio en la calle que hacemos cada año el primer fin de semana de junio y siempre nos pasan un montón de cosas durante ese día. Así que vale la pena dedicarle un post, haciendo un paréntesis en los temas de moda.
Pues bien, nos citaron a primera hora de la mañana del sábado para montar la carpa, que es el momento más traumático del día porque, aunque me ayuda mi amiga Gema, siempre nos cuesta un rato montarla. Y más esta vez, que nos faltó una pieza. Y no la encontramos en ningún sitio. Tengo que reconocer que estuve a punto de llorar y todo, suerte que en la oficina del Cor d’Horta tenían piezas de sobras y acabamos montando la carpa sin más incidentes. Con microinfarto incluido, eso sí.
En estos mercados siempre me acompaña Gema, que estar sola es muuuuy aburrido y es una manera de vivirlo diferente. Y montamos las burras en la tienda, las bajamos y montamos la mesa, donde ponemos la bisutería y las piezas textiles más pequeñas.
Y empezamos nuestro día, fue viniendo gente y aquí es donde empezamos siempre a pasárnoslo bien. Hablar con las clientas, con la gente del barrio, con los amigos que te visitan. Y empiezan a pasar cosas, como que te dejas una alarma puesta en una pieza y tienes que subir con la clienta a la tienda para poder quitarla. O bien que una clienta se pruebe la ropa sin que le importe quedarse en sujetador durante un rato en medio de la calle (fuimos discretas, pero quizás la vio más de una persona).
A la hora de comer, como baja la afluencia de público, se crea una hermandad con el resto de tenderos que tendríais que haber visto la que había montada en Baixada de la plana, con fideuá, cava, pastel y todos juntos comiendo en el aire libre.
Sí que es verdad que durante el mediodía y a primera hora de la tarde hizo mucho calor, pero a principios de junio ya es lo que toca.
Y fue pasando la tarde y seguimos recibiendo visitas hasta que, casi sin darnos cuenta, fue la hora de irnos. Coincidió que había un concierto y fuimos recogiendo al ritmo de la música. No hace falta decir que después de un día de feria, dejamos los trastos en la tienda tal cual llegamos y ya el lunes será otro día. Y el lunes siguiente vine un rato antes y lo dejé todo listo, como si no hubiera pasado nada. Y ahora toca esperar al siguiente, que será hacia el mes de Setiembre. Nos veremos pronto!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *