Fum fum fum

La segunda quincena de Diciembre es cuando empieza la campaña de Navidad, cuando ya se ha cobrado la paga extra (ay, qué recuerdos!) y cuando la clientels está más que dispuesta a gastar. En resumen, que es el paraíso de los tenderos. Hasta el día de hoy solamente he hecho un día de fiesta en todo el mes y la verdad es que no podría estar más feliz.
Antes no me gustaba nada la Navidad, a mi esto de atiborrarse de comida sin medida no lo acabo de entender y el hecho de que la gente que, durante al año, no te pregunta ni una sola vez como estás y que de golpe quieran cenar contigo también me cuesta un poco, la verdad.
También vengo de una familia pequeña y tampoco han sido unas fiestas muy familiares.
Pero desde que tengo la tienda me ha cambiado la perspectiva y ahora me encantan. Ver la gente como viene a comprar regalos para los suyos y que no les importe el precio ni nada (ya sabéis que llevo fatal que me digan qe las cosas son caras y que me pidan un descuento porque sí) es fantástico. De hecho, el año pasado el dia 24 fue el mejor día de ventas de todo el año y hubo un momento al mediodía que me agobié y todo. No me malinterpretéis, estaba encantada de tener éxito, pero me gusta atender bien a la gente y no me gusta hacer esperar a nadie. Y de ahí que me agobiara, pero recuerdo que durante la cena de Nochebuena estaba muy feliz. Agotada, pero encantada de la vida. Después, durante el resto del año, especialmente durante algún mes que he tenido un poco flojo, he recordado esa sensación y he vuelto a ser feliz otra vez. Así que solamente me queda una cosa: desearos a todos unas muy Felices Fiestas (y espero que os hiperregalen!).

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