No colaboraciones

Hace un par de semanas escribí un post sobre una clienta que nos pidió una pieza de bisutería y que le hicimos a tres bandas en exclusiva para ella. A veces el hecho de hacer cosas para alguien también tiene una parte negativa, ya que no siempre va tan bien como el caso de los pendientes. A principios de verano vino una clienta a pedir si le podía hacer unos pendientes con tres rosas blancas que quería para un vestido. Se los hizo Berta, una de mis proveedoras de bisutería, siguiendo sus instrucciones y le mandé una foto a la clienta para que los viera y me dijo que le gustaban, que ya pasaría a recogerlas. Pues cuando vino a la tienda no le acabaron de gustar y no se las llevó. Ostras, si se las habíamos hecho para ella! A menudo no nos damos cuenta de que no valoramos el trabajo de los demás, que dedicamos nuestro tiempo y esfuerzo y que ni se nos reconoce. Los pendientes encontraron propietaria y acabaron viajando a Italia donde se los llevaron poco después. O sea que la historia tuvo un final feliz (con exportación incluida) aunque tuvo algún momento de decepción.

 

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