Un vestido a medida en Hoi An

Este año he ido de vacaciones a Vietnam y en Hoi an vi una manera de hacer que ya me habían explicado desde aquí y que me hizo mucha gracia ver con mis propios ojos. Hay un montón de tiendas de tejidos donde, en un día, te hacen el vestido que quieras. Son tiendas grandes, llenas de maniquís con vestidos para elegir, aunque también tienen catálogos para que busques el vestido que más te guste si no lo ves expuesto. Y después la tienda está llena de telas de la pared al techo.

Se trata de lo siguiente: tú eliges un modelo del catálogo o bien del maniquí, después te acompañan para elegir las telas, ya que cada modelo tiene unas telas que le van mejor que otras. Una vez eliges el modelo y la tela, se ponen a trabajar y al día siguiente vas a probar. y después del fitting, en unas horas, ya puedes pasar a recoger tu modelo a medida. Te hacen un vestido en menos de 24 horas a un precio más que razonable (de hecho, al precio de un vestido del Zara). Y había diferentes tipos de vestidos: para cada día, pero también había la sección de fiesta, donde el precio, aunque era diferente, lo encontré muy razonable, por unos 100 euros tienes un vestido de fiesta que sería la envidia del resto de invitadas.
El modelo de negocio va viento en popa, la tienda estaba a reventar de gente, todo turistas y mayormente europeos, en una calle que estaba llena de tiendas que se dedicaban a lo mismo.
La verdad es que haría falta ver como trabajan las modistas de este tipo de negocio, pero a priori la idea es buena.Lástima que aquí con la historia del low cost se hayan perdido la mayoría de casas donde se hacen este tipo de confección a medida. Ya no se hace nada prácticamente a medida y lo que queda es negocio residual. Por no hablar de precios, ya que aquí resulta insostenible hacer un vestido a medida por 100 euros. Ya me habían hablado de este tipo de confección. Y tengo que decir que la idea me gustó bastante, aunque tengo reservas, porque seguro que les pagan poco y ya sabemos como acostumbran a trabajar la confección en estos países, pero no por ello tiene que dejar de gustarme.

 

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