Una visita misteriosa

Más o menos cada tres o cuatro semanas entra en la tienda una señora oriental de mediana edad que va muy decidida a una de las burras, toca dos o tres piezas de ropa y se va. Lo más curioso, o lo que más me sorprende a mi es que lo hace sin decir ni adiós y al entrar tampoco dice hola.
No mira demasiadas cosas, solamente se está un poco más si hay gente en la tienda y me ve más distraída atendiendo, pero el ritual sigue siendo el mismo, tocar alguna pieza de ropa e irse tan rápido como ha llegado. No hace falta decir que me resulta un misterio lo que hace y que me tiene un poco sorprendida que no diga ni pío en cada una de sus visitas.
He llegado a la conclusión que vive cerca de aquí y que no domina demasiado el idioma y siempre hace incursiones rápidas para que yo no le pregunte nada ni li insista en enseñarle alguna pieza. Lo que ella no sabe es que yo no soy de este tipo de tendera, no molesto a la gente, o esos me parece! Cuando entra una clienta le pregunto si la puedo ayudar en algo y la dejo a su aire. Sí que hay gente que te viene directa apreguntar por lo que busca, pero la mayoría van a su aire. A mi me gusta que me dejen mirar tranquila, una tienda chula sin ningún dependiente cerca es la felicidad para mí.

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