Una buena clientela

Hace unos días hablando con una compañera tendera me hizo una reflexión que me llegó al alma. Estábamos hablando de la dificultad con la que nos encontramos en muchas tiendas de barrio, ya que nosotros ofrecemos productos de calidad y como que estamos acostumbrados a las grandes cadenas que revientan precios (y calidad, no lo olvidemos) muchas veces la gente encuentra que los precios del pequeño comercio son altos. Siempre digo que yo no considero que tenga precios altos, no tengo ningún vestido que llegue a los 70 euros, pero aún así hay gente a la que le cuesta. Tener marcas que confeccionan en nuestro país o que cuando lo hacen fuera lo hacen bajo los estándares de comercio justo no hace que tenga piezas caras, hace que tenga piezas buenas. Las grandes cadenas nos han hecho creer que es posible vender vestidos de temporada a precios bajos, por debajo de los 30 euros, pero si es posible es precisamente porque su producción muchas veces se lleva a cabo en condiciones cercanas a la esclavitud. Y volviendo a la reflexión que me hacía mi compañera, si tienes cosas cutre tu clientela también lo será y nosotros tenemos cosa buenas porque tenemos una clientela buena.